lunes, 26 de febrero de 2018

TEMA 1: EL INICIO DE LA EDAD MODERNA. LOS SIGLOS XV Y XVI.

Tema 1: El inicio de la Edad Moderna. Los siglos XV y XVI.

1. La Edad Moderna.

La Edad Moderna es el período histórico comprendido entre los siglos XV y XVIII. Sin embargo, no existe acuerdo entre los historiadores sobre su fecha de comienzo, siendo las más aceptadas la toma de Constantinopla por los turcos (1453) o el descubrimiento de América (1492). Su final está marcado por la Revolución Francesa (1789).


Dentro de la Edad Moderna se suelen establecer, a su vez, varios subperíodos con rasgos más o menos homogéneos: el siglo XVI, o época del Renacimiento; el siglo XVII, o época del Barroco; y el siglo XVIII, o época de la Ilustración y el Despotismo Ilustrado.

Desde mediados del siglo XV y durante el siglo XVI, se produjeron en Europa transformaciones que afectaron a todos los ámbitos de la vida:
El panorama internacional cambió debido a una serie de acontecimientos significativos:
-          La desaparición del imperio bizantino, tras la toma de Constantinopla por los turcos en 1453, incrementó la amenaza musulmana sobre la cristiandad occidental.
-          Los descubrimientos geográficos de portugueses y castellanos en África, América y Asia ampliaron el mundo conocido por los europeos. Gracias a ellos, algunos países, como España y Portugal, crearon extensos imperios coloniales cuyas riquezas estimularon el comercio mundial.
-          La lucha por la hegemonía europea enfrentó a los grandes estados; entre Portugal, Francia y España, finalmente, se implantó la española en el siglo XVI.
-          El mundo conocido por los europeos a principios de la Edad Moderna era muy limitado, pues se reducía a Europa Occidental y el contorno del Mediterráneo. Más allá, únicamente se tenían vagas referencias de reinos e imperios africanos y asiáticos a través de viajeros medievales, como Marco Polo. Los viajes de descubrimiento permitieron el conocimiento de otras civilizaciones e impulsaron la formación, en el siglo XVI, de los imperios coloniales de España y Portugal. Los intercambios con las colonias estimularon el comercio transatlántico y posibilitaron el conocimiento de nuevos productos.

Desde el siglo XV, el sistema feudal y las creencias tradicionales entraron en crisis. Así, los reyes de buena parte de Europa se impusieron sobre la nobleza y los gobiernos de las ciudades; el comercio alcanzó una gran importancia y extensión geográfica, y la burguesía hizo grandes fortunas. También, la Reforma protestante cuestionó la autoridad del papado, como refleja esta crítica de las indulgencias; y los intelectuales, impulsaron el humanismo, la cultura laica y el renacimiento de la cultura y el arte de Grecia y Roma. La unidad religiosa del occidente europeo se rompió. Esta ruptura, provocada por la Reforma protestante, originó graves conflictos armados conocidos como «guerras de religión».

El sistema feudal entró en crisis. Así, los reinos feudales fueron sustituidos por el Estado moderno y las monarquías autoritarias; la economía feudal, centrada en la posesión de la tierra, dio paso al capitalismo comercial, basado en la obtención de grandes capitales a través del comercio con las colonias; y la burguesía adquirió importancia dentro de la sociedad estamental.

La cultura medieval fue sustituida por una nueva mentalidad, el humanismo, que centró su atención en el ser humano y originó un nuevo estilo artístico: el Renacimiento.


2. Los descubrimientos. Causas de un proceso.
La ampliación del mundo conocido por los europeos y la exploración de nuevos espacios geográficos se debió a diferentes causas: políticas, económicas, científicas, técnicas, religiosas e ideológicas.
  • Políticas. Tras finalizar la conquista de la península ibérica, los reinos cristianos peninsulares deseaban proseguir su expansión por nuevos territorios. Para los reyes, que estaban afianzando su autoridad, las nuevas conquistas eran una oportunidad de obtener oro y plata para financiarse; adquirir gloria personal; y demostrar su poder frente a las instituciones medievales de la Iglesia y la Nobleza.
  • Económicas. La caída de Constantinopla en poder de los turcos (1453) había cerrado al comercio europeo la vía tradicional de aprovisionamiento de especias, que discurría a través de Asia. Para traerlas a Europa era necesario, por tanto, buscar un nuevo camino. También se buscaba una nueva ruta marítima para traer de la India y de China productos de lujo como seda y piedras preciosas; y una ruta para acceder directamente al oro de Sudán y a otros productos africanos apreciados, como los esclavos y el marfil del norte de África.
  • Científicas. En esta época se difundieron libros que sostenían que la Tierra era redonda y de dimensiones más reducidas que las reales, como la Geografía de Ptolomeo, y el Imago Mundi del cardenal Pierre d'Ailly. Por tanto, algunos marinos inquietos consideraron factible llegar a la India y a China navegando por el oeste.
  • Técnicas. La navegación en el mar progresó, gracias a la generalización de la brújula y a la mejora del astrolabio, que permitía orientarse en el mar por la noche tomando como referencia las estrellas. El avance de la cartografía proporcionó nuevos mapamundis y portulanos, que detallaban la localización de los puertos y permitían a los barcos navegar sin tener la costa a la vista. Además, en el sur de España y Portugal se construyeron nuevos barcos, como la carabela y la nao, adaptados para aprovechar el viento y soportar el fuerte oleaje del Atlántico gracias a sus grandes velas y alta borda.

  • Religiosas. Los reinos peninsulares mantenían el deseo de luchar contra los infieles y de encontrar aliados frente a ellos. A esto respondía en parte el empeño de encontrar el legendario reino cristiano del Preste Juan, localizado en África y rodeado de infieles. Además, existía gran interés en extender el cristianismo por nuevas tierras.
  • Ideológicas. La mentalidad de la época promovió el afán de aventuras y de adquirir fama y riqueza. También existía un deseo por parte de los humanistas y de los sabios de comprobar la veracidad de los textos antiguos y de los métodos matemáticos y astronómicos.
Desde mediados del siglo XV, el infante portugués Enrique el Navegante impulsó la navegación y los viajes de exploración por las costas africanas. El objetivo de Portugal era acceder al oro de Sudán y comerciar con la India, bordeando la costa de África. La rivalidad con Castilla en esta zona se solucionó con la firma del Tratado de Alcaçovas (1479). En él, Portugal cedía a Castilla la conquista de Canarias y esta aceptaba que Portugal explorase la costa africana.

En sucesivas exploraciones por la costa africana, los portugueses ocuparon las islas Madeira, Azores y Cabo Verde; pasaron el cabo Bojador (1431) y llegaron al golfo de Guinea (1460). Finalmente, Bartolomé Díaz dobló el cabo de Buena Esperanza (1487), y Vasco de Gama llegó a la India (1498). En las costas africanas y asiáticas, los portugueses fundaron factorías y levantaron fortalezas. Desde ellas controlaron el comercio de oro y esclavos de Sudán y monopolizaron el comercio de especias con la India y de seda con China.
El descubrimiento de América se debió a Cristóbal Colón, un marino de posible origen genovés. Su objetivo, basado en el convencimiento de la redondez de la Tierra, era adentrarse en el Atlántico y llegar a la India navegando por el oeste. Primero presentó su proyecto al rey Juan II de Portugal (1484), que lo rechazó. Entonces, lo ofreció a los Reyes Católicos, que lo aceptaron en las Capitulaciones de Santa Fe (1492).

Colón zarpó con tres barcos desde el puerto de Palos (Huelva), hizo escala en Canarias, y el 12 de octubre de 1492 llegó a la isla caribeña de Guanahaní (Bahamas), que bautizó como San Salvador. Antes de regresar, reconoció las islas de Cuba y la Española y se interesó por sus posibles riquezas.Tras volver otras tres veces al Nuevo Mundo, murió en 1506 creyendo haber llegado a las Indias, denominación dada entonces a el sur y el sureste de Asia. Por eso, los nuevos territorios recibieron esta denominación y sus habitantes fueron llamados indios.



3. El nacimiento del Estado moderno.


Durante la Edad Moderna, las monarquías feudales europeas se transformaron en monarquías autoritarias. En ellas, el rey reforzó su poder sobre el conjunto del reino, al imponerse sobre la nobleza, la Iglesia y limitar la autonomía de los municipios. Esta nueva forma de organización del Estado recibe el nombre de Estado moderno.
En Europa, la monarquía autoritaria se afianzó en Francia, en Inglaterra y en los reinos de la península ibérica. Alemania e Italia, en cambio, no consiguieron crear un estado unificado.
El florentino Nicolás Maquiavelo (1469-1527) escribió en 1513 “El Príncipe”, que pretendía ser un libro de instrucciones para gobernantes. En él sostuvo que el fin último del gobernante es obtener y mantener el poder, y que la «razón de estado» debía primar sobre los derechos o intereses de los individuos. Los objetivos políticos de un gobernante se debían de hacerse independientemente de los medios empleados. La moral quedaba así alejada de la práctica política.
Las monarquías autoritarias se implantaron especialmente en Inglaterra, donde los reyes de la dinastía Tudor, como Enrique VIII, dominaron a la nobleza; en Francia, donde los Valois, como Luis XI, acabaron con la influencia de los duques de Aquitania, Bretaña y Borgoña; y en España, donde Fernando de Aragón e Isabel de Castilla tras la unión de las dos coronas, unificaron los territorios peninsulares excepto Portugal y controlaron los poderes del Estado.

Los reyes emplearon distintos instrumentos para reforzar su poder:

  • La unificación territorial. Unificaron el territorio de sus estados y, en algunos casos, lo ampliaron mediante guerras o alianzas matrimoniales.
  • El control de los poderes del Estado. Se impusieron sobre la alta nobleza; limitaron la autonomía de los municipios, interviniendo en el nombramiento de los cargos, y convocaron a las Cortes lo menos posible.
  • La mejora de la administración. Para conseguirla, fijaron la corte en una ciudad, que se convirtió en la capital del estado; crearon una burocracia de funcionarios profesionales, que ejecutaban sus órdenes; y establecieron impuestos ordinarios, que les proporcionaban ingresos regulares sin recurrir a las Cortes. Es lo que de denominó la centralización política de los Estados.
  • La creación de un ejército permanente. Sustituyeron las mesnadas o tropas feudales, que solo se reunían en tiempos de guerra, por un ejército permanente formado básicamente por mercenarios a sueldo.
  • La organización de las relaciones internacionales. Establecieron relaciones diplomáticas con otros países. Esta diplomacia estaba constituida por embajadores permanentes, encargados de defender los intereses de la monarquía y de resolver pacíficamente los conflictos; y por embajadores temporales, enviados para concertar alianzas y tratados.


4. Transformaciones económicas y cambios sociales.

Durante los siglos XV y XVI, el crecimiento de la población europea se vio favorecido por la mejora de las cosechas, la desaparición de la peste, y una relativa paz. No obstante, fue un crecimiento lento, debido a la elevada tasa de mortalidad causada por las enfermedades infecciosas, el atraso de la medicina y la falta de higiene. La tasa de natalidad fue elevadísima, por encima, en líneas generales a la tasa de mortalidad.
La sociedad estamental pervivió, aunque el desarrollo económico de la época la hizo más compleja.

  • La nobleza y el clero aceptaron el aumento del poder del rey, pero continuaron siendo los estamentos privilegiados y mantuvieron casi intactos su poder económico y sus privilegios. Siguieron sin pagar impuesto alguno, mantuvieron su prestigio, su poder y la mayoría de las tierras.
  • La burguesía se enriqueció con el comercio transoceánico, los negocios y la banca. Así se impuso sobre los demás grupos urbanos formados por pequeños artesanos, comerciantes y asalariados. La estructura gremial siguió intacta, con maestros, oficiales y aprendices. En algunos casos, las familias burguesas de las grandes ciudades llegaron a ocupar un peso político determinante, en especial en Italia, con las familias Sforza o Medici a la cabeza.
  • El campesinado continuó formando la mayoría del estamento no privilegiado. Sus condiciones de vida mejoraron en Europa Occidental, pues se libró de la servidumbre y trabajó en sus propias tierras (minoría) o como asalariado de los señores (mayoría). En Europa Oriental, en cambio, se acentuó su sujeción a la tierra y los derechos señoriales se fortalecieron. El campesinado trabajaba la tierra y debía pagar impuestos al rey, a los dueños de la tierra y a la Iglesia, a quien entregaba cada año el 10 % de toda su producción (diezmo).


El aumento de la población incrementó la demanda de productos agrícolas y artesanales y estimuló el comercio.
  • Las actividades agrarias continuaron siendo mayoritarias. En el siglo XVI, se vieron favorecidas por las buenas cosechas y la roturación de nuevas tierras. Sin embargo, los métodos de trabajo apenas cambiaron, siguiéndose una productividad baja.
  • La artesanía evitó el control de los gremios desarrollando el sistema de trabajo a domicilio. En él, el empresario proporcionaba al campesinado las materias primas y las herramientas necesarias para elaborar el producto en su casa, y después lo recogía y lo comercializaba.
  • El comercio, gracias a los descubrimientos geográficos, creció; diversificó sus rutas, e incorporó nuevos productos procedentes de América: tabaco, metales preciosos, maderas, esclavos, azúcar, café, etc. Además, la importancia del comercio atlántico favoreció a los puertos de Lisboa, Sevilla y el mar del Norte, frente al comercio mediterráneo centrado en los puertos italianos.
  • El sistema económico capitalista comenzó a desarrollarse. En sus inicios fue un capitalismo comercial, es decir, basado en la acumulación de capitales procedentes del comercio. Ahora aparecieron los primeros bancos, oficiales y privados (Fugger, Médici); aumentó la circulación de moneda; se simplificaron las operaciones mercantiles y bancarias (cheques, letras de cambio, contabilidad por partida doble), y se fundaron las primeras sociedades comerciales.

5. Cambios y conflictos religiosos. Reforma y Contrarreforma
En el siglo XVI se inició y extendió por Europa la Reforma protestante. Se trató de un profundo cambio en la manera de entender las relaciones de los seres humanos con Dios sin tener que pasar por la mediación de la Iglesia Católica. Con ella se rompía la unidad religiosa de Europa Occidental en torno a la Iglesia. Esta, como reacción, inició un proceso de renovación espiritual conocido como Contrarreforma.
Entre 1524 y 1697, las diferencias religiosas provocaron varios conflictos en Europa conocidos como «guerras de religión». En el siglo xvi, las más destacadas fueron, en Francia, la guerra entre católicos y hugonotes (1562-1598); en el imperio alemán, la guerra de los campesinos (1524-1525) y la de Esmalcalda (1546-1547); y en los Países Bajos, la guerra de los Ochenta Años (1568-1648.
Las causas de esta ruptura fueron:
  • El desprestigio del papado y del clero. La Iglesia católica romana era muy poderosa en Europa. Sin embargo, en opinión de mucha gente, los papas se ocupaban sobre todo de sus intereses terrenales; los obispos vivían de forma lujosa y no residían en sus diócesis; el bajo clero carecía de preparación, no predicaba y no daba ejemplo de moralidad; y muchas órdenes religiosas no seguían la regla.
  • Los abusos de la Iglesia. Entre ellos se encontraban el nepotismo, o favoritismo del alto clero por sus familiares para ocupar los altos cargos eclesiásticos; el nicolaísmo, o amancebamiento (solo se dedicaban a comer y a no hacer nada)  de muchos clérigos; y la simonía, o venta de cargos eclesiásticos. El Papa, los obispos y los cardenales vendían también el perdón de los pecados a quien comprara un documento de indulgencia.
La reforma protestante.
La reforma luterana
El movimiento renovador se inició en Alemania, donde el monje agustino Martín Lutero rechazó la venta de indulgencias ordenada por el papa León X con el fin de pagar las obras del Vaticano. En 1517, expuso las “95 tesis contra ellas y contra ciertos aspectos de la doctrina católica. Como respuesta, el papa condenó y excomulgó a Lutero, en 1521.
La doctrina luterana se basa en la justificación por la fe y la libre interpretación de la Biblia. Además, Lutero rechazó la infalibilidad del papa, aceptó dos únicos sacramentos (el Bautismo y la Eucaristía), suprimió el culto a la Virgen y a los santos, el sacerdocio universal (Sin curas) y simplificó la liturgia. La doctrina se difundió rápidamente por algunos estados alemanes y por el centro y el norte de Europa debido a que muchos señores aprovecharon esta doctrina para obtener más libertad y poder contra la autoridad del emperador Carlos V.
La reforma calvinista
La doctrina calvinista fue predicada por Juan Calvino desde 1536 en Ginebra (Suiza). Se basa en la creencia en la predestinación, según la cual, las personas están destinadas por Dios a salvarse o a condenarse al margen de sus acciones. Su doctrina tuvo gran éxito entre la burguesía de los Países Bajos, Suiza, Escocia, Francia e Inglaterra. En estos dos últimos países, los calvinistas fueron llamados hugonotes y puritanos, respectivamente.
La reforma anglicana
La doctrina anglicana surgió en Inglaterra, donde el rey Enrique VIII rechazó la obediencia al papa por negarse a concederle el divorcio de su esposa, Catalina de Aragón. Después, en 1534, se proclamó cabeza de la Iglesia de Inglaterra. En un principio, esta doctrina fue muy similar a la católica, y solo con posterioridad adquirió rasgos propios.

La Contrareforma.
Para frenar la expansión de la Reforma protestante, la Iglesia católica emprendió su propia reforma, conocida como Contrarreforma. Sus principales instrumentos fueron dos:
  • El Concilio de Trento (1545-1563). Convocado por el papa Paulo III, definió la doctrina católica y la difundió mediante catecismos: las buenas obras son necesarias para salvarse; solo la Iglesia puede interpretar la Biblia; el papa es infalible; los sacramentos son siete; los santos y la Virgen reciben culto, etc. También se dictaron normas para frenar el desprestigio del clero, como la obligación de los obispos de residir en sus diócesis; y se impulsó la creación de seminarios para formar a los sacerdotes, entre otras medidas.
  • La Compañía de Jesús. Fundada por Ignacio de Loyola en 1540, fue un importante apoyo de la Contrarreforma. Sus miembros hacían un voto especial de obediencia al papa, tenían una sólida formación teológica y se dedicaron a la predicación y la educación.



6. El humanismo. La nueva visión del ser humano
En el siglo XV surgió en Italia el humanismo, un movimiento intelectual que supuso un cambio de mentalidad respecto a la época medieval que ponía al ser humano a la misma altura que Dios. Este movimiento se basó en el racionalismo y en la resurrección de los valores de la antigüedad clásica (Grecia y Roma). Su desarrollo y difusión fue facilitado por la invención de la imprenta.
 La imprenta es un medio de reproducción mecánica y en serie de textos. Fue ideada hacia 1448 por Gutemberg, un orfebre alemán que perfeccionó las antiguas técnicas chinas de impresión al utilizar una prensa móvil de metal para cada letra, que así podía volver a utilizarse. Gracias a la imprenta, se incrementó la producción de libros, el papel sustituyó al pergamino, y los contenidos se adaptaron a los gustos de los crecientes lectores.
Sus rasgos básicos fueron dos:
  • La Antigüedad clásica se tomó como modelo. Por ello, las obras filosóficas, literarias, científicas y artísticas griegas y romanas se estudiaron, se difundieron y sirvieron de inspiración.
  • El ser humano ocupó el centro del mundo. Frente a la época medieval en la que el centro de la vida era Dios (teocentrismo), los humanistas o intelectuales exaltaron valores humanos como la libertad y la razón (antropocentrismo). También defendieron los valores del mundo clásico, el individualismo, la búsqueda de honores terrenales, el éxito, la fama, el prestigio y el poder.
El humanismo fue un movimiento complejo que impregnó todos los ámbitos de la vida. Por ello, en su seno se pueden distinguir varias corrientes:
  • Literaria, política y filosófica. Se dedicó a traducir y comentar escritos clásicos, utilizando los textos originales. En ella, destacaron los italianos Pico della Mirandola, Erasmo de Rotterdam y Nicolás Maquiavelo.
  • Religiosa. Pretendió conjugar la admiración por los pensadores antiguos con el mensaje del evangelio. Estuvo representada por el holandés Erasmo de Rotterdam y el inglés Tomás Moro, creador de la primera sociedad igualitaria, la utopía.
  • Científica. Intentó explicar los fenómenos de la naturaleza usando la razón, la observación y la experimentación. Sus figuras principales fueron Nicolás Copérnico, que formuló la teoría heliocéntrica; y los médicos Paracelso y AndrésVesalio que renovaron la medicina.
Las ideas humanistas se difundieron por toda Europa entre los siglos XV y XVI. A ello contribuyeron los viajes realizados por los humanistas, que permitieron el intercambio de ideas entre los intelectuales de distintos países; la fundación de academias, donde se difundió la cultura clásica; y la invención de la imprenta, que multiplicó y abarató la producción de libros. Este ambiente favoreció la trasmisión de ideas por toda Europa y el desarrollo de universidades como Oxford, Cambrige, Colonia, Sorbona (París), Alcalá de Henares y Salamanca.


7. El Renacimiento en Italia.
El Renacimiento fue el estilo artístico que aplicó las ideas humanistas al campo del arte. Surgió en Italia en el siglo XV (Quattrocento), y se extendió por el resto de Europa en el siglo XVI (Cinquecento).El arte renacentista dio nuevamente importancia a la figura humana y a sus proporciones. El canon ideal de las proporciones volverá a ser el módulo de las 8 cabezas, y la altura ideal total será igual a la longitud de los brazos extendidos. Esta última fue recogida por Leonardo da Vinci en su Hombre de Vitrubio.


Las características básicas del Renacimiento son las siguientes:
  • El modelo artístico fue la Antigüedad clásica. Por eso, los artistas se basaron en los materiales y formas estilísticas de los autores griegos y romanos.
  • El arte se inspiró en la naturaleza, e intentó representar fielmente la realidad. Para ello, recurrió a veces a métodos matemáticos, como los módulos para calcular las proporciones; y la perspectiva lineal para representar la profundidad.
  • Se recuperó el antropocentrismo. Los edificios se hicieron a escala humana, y el ser humano fue el protagonista de esculturas y pinturas en las que se buscó la belleza ideal, la serenidad y el equilibrio.
  • Los artistasmejoraron su consideración social. Muchos destacaron en varias disciplinas, firmaron sus obras, y fueron apoyados por ricos mecenas, como los Médici en Florencia y los papas en Roma.

La arquitectura
Los arquitectos se inspiraron en los modelos clásicos; emplearon la piedra como material; y utilizaron los órdenes griegos y romanos (Dórico Jónico, Corintio, Toscano y Compuesto), los arcos semicirculares, y las cubiertas planas o abovedadas. Los edificios más destacados fueron las iglesias, con planta de cruz latina o centralizada; y los palacios, con varios pisos horizontales y puertas y ventanas rematadas en frontones.
  • En el siglo XV, la cuna del nuevo estilo fue la ciudad de Florencia. En esta ciudad, Filippo Brunelleschi inauguró el Renacimiento con la cúpula de la catedral de Florencia. Después, creó los modelos de iglesia y palacio renacentistas (iglesia de San Lorenzo y palacio Pitti). También destacó León B. Alberti, autor de la fachada de la iglesia de Santa María Novella y del palacio Rucellai.
  • En el siglo XVI, el centro de la arquitectura italiana se trasladó a Roma, donde los papas impulsaron un gran número de construcciones. Destacan San Pietro in Montorio y la basílica de San Pedro del Vaticano, diseñada por Bramante y continuada por otros arquitectos, entre ellos Miguel Ángel, creador de la cúpula de San Pedro de Roma.
Escultura y pintura.
Por influencia clásica, los escultores y pintores se interesaron por el cuerpo humano desnudo, la belleza ideal, y las composiciones simétricas y equilibradas. Sus temas preferidos fueron los religiosos, la naturaleza, los temas mitológicos y los retratos. Los escultores y pintores del Renacimiento buscaron la belleza ideal, que consideraron resultado de la armonía y de la proporción. Para ello, volvieron al concepto clásico de canon, que establecía las proporciones de la figura humana a través de un módulo o unidad de medida.
Los escultores del siglo XV más destacados fueron Ghiberti, por los relieves que decoran las Puertas del Paraísoen el baptisterio de la catedral de Florencia; y Donatello, por esculturas como David, San Jorge, y el Condotiero Gattamelata, la primera estatua ecuestre que se hacía en Italia desde época romana.
Los pintores más prestigiosos del período fueron Masaccio, muy interesado por la perspectiva en obras como la Trinidad El pago del tributo; Boticelli, autor de obras mitológicas llenas de movimiento, como La Primavera y el Nacimiento de Venus.
El escultor por excelencia del siglo XVI fue Miguel Ángel, que realizó obras en mármol de gran fuerza y perfección anatómica. Entre ellas, David, Moisés, varias piedades y las tumbas de los Médicis.
Los pintores del siglo XVI fueron considerados por sus contemporáneos como los grandes maestros:

  • Leonado da Vinci (1452-1519) realizó pocas obras, pero de gran calidad. Su gran aportación fue la técnica del sfumatto , aplicada en obras como La Sagrada Cena, la Gioconda y la Virgen de las Rocas.
  • Miguel Ángel (1475-1564), como pintor mostró gran interés por el desnudo, el movimiento, la variedad de posiciones, el dibujo y la representación del volumen. Su principal obra es el conjunto de frescos que decoran la Capilla Sixtina, en el Vaticano: el techo, con escenas del Antiguo Testamento; y el muro frontal, con el Juicio Final.
  • Rafael (1483-1520) alcanzó una gran perfección en el dibujo, en el color y en las composiciones. Sus principales obras son la Escuela de Atenas, situada en una de las estancias vaticanas que decoró al fresco; numerosos retratos, y cuadros de Vírgenes con el Niño
8. El Renacimiento fuera de Italia.
En los Países Bajos, la manifestación artística más significativa de la época fue la pintura. Se desarrolló principalmente en las ciudades de Gante y Brujas, donde existía una poderosa burguesía enriquecida que encargó numerosas obras de arte para decorar sus casas.
La escuela flamenca, cuyos pintores se conocen como «primitivos flamencos», tuvo rasgos propios. Los principales fueron la introducción de la técnica del óleo, que consiste en disolver los colores en aceite de linaza. Con ello, los cuadros adquieren un colorido brillante y una gran luminosidad, es posible realizar transparencias, y las pinturas ganan en detallismo. Realizaron obras muy naturalistas, con influencia de la naturaleza y con predominio de la temática religiosa y de retratos.
Los hermanos Van Eyck fueron los iniciadores de la escuela, con el políptico de la Adoración del Cordero Místico. Uno de ellos, Jan Van Eyck realizó también excelentes retratos, como El matrimonio Arnolfini.
Otros pintores destacados de la escuela fueron Roger Van der Weyden, que introdujo la expresión de los sentimientos en obras como el Descendimiento y Cristo crucificado con la Virgen y San Juan; y El Bosco, que criticó y caricaturizó la sociedad de su época a través de imágenes y seres fantásticos, como en el Jardín de las Delicias y Las tentaciones de San Antonio Abad.
El arte del Renacimiento italiano se extendió por Europa durante el siglo XVI. Muchos reyes y nobles llamaron a sus cortes a artistas italianos o compraron obras de arte italianas que sirvieron de modelo a los artistas. Además, algunos artistas europeos acudieron a Italia para formarse y, a su vuelta, introdujeron el nuevo estilo en sus países.
  • En Alemania, la figura más importante fue el pintor Alberto Durero, que también fue un gran dibujante y grabador. Sus obras más destacadas son sus propios autorretratos y Adán y Eva.
  • En Francia, el Renacimiento se impuso durante el reinado de Francisco I, que construyó numerosos castillos-palacio a lo largo del valle del Loira, como el de Chambord.









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